Y le llegó la hora, finalmente después de un buen rato de búsqueda, al autito a fricción lo di por perdido, lo guardé en un cajón y desapareció, la lista de sospechosos esta encabezada por
Rocco, mi perro

Igualmente, gracias a él, pude encontrar lo que resultó ser este
invento. Primero, quiero repasar a la víctima.

Fue uno de los juguetes más viejos que tenía, no recuerdo cuando lo conseguí, pero ahora ya es historia, en el momento de desarmarlo tuve que recurrir al clásico e infalible martillo, ya que los tornillos parecían haber sido soldados! Esto fue la causa de cómo quedó, irreconocible. No tengo fotos de antes porque estaba probando la verdad, no sabia bien que hacer una vez perdido el mecanismo del autito y fui d aca para allá hasta que destruí al robot y me dí cuenta q en realidad me servía.
Cuestión que, el robot estaba lleno de lucesitas adentro, también tenía un motorcito, pero al recorrer todos los blogs y ver que el motorcito era algo muy desarrollado, me dí por el lado de las luces. Las junte en serie, con los cables, y quedó algo que iluminaba, igual no andaban todas, quien sabe porqué. Las pilas que usé son del estilo que usa el reloj, tenía unas y por suerte andaban bien, cosa d no tener q clavar las pilas D (sisi las que eran gigantes y se usaban para equipos de música o para este robot).

En este punto las ideas ya estaban dirigidas en hacer algo que ilumine. ¿Pero, iluminar qué? Las luces no andaban todas y lo mejor que se me ocurrió para tan pocos
lúmenes fue un cajón, el que antes portaba el mecanismo del autito, así no perdia protagonismo.


Quedó bárbaro y la verdad que me daba pena desarmarlo para llevarlo a la facultad, ya que me puede llegar a resultar muy útil este sistema para no levantarme de la cama. Pero bueno, los gajes del oficio.
Acá tenemos una demostración.